Ocho preguntas sobre cómo está hoy tu familiar y una orientación clara sobre qué le encaja ahora. No sobre lo que hará falta algún día: ahora.
Casi todas las familias llegan a esta decisión sin tener claro qué es cada cosa, y eso hace que se descarten recursos que encajaban. Lee esto primero; el test se entiende mucho mejor después.
Lo que más pesa son las noches. Mucha gente descarta el centro de día pensando que «ya es demasiado» o lo pide cuando en realidad lo que necesita es una residencia. La pregunta que casi siempre decide es si la persona puede pasar la noche sola sin riesgo. Un centro de día cierra por la tarde: resuelve el día, no la madrugada.
Contesta pensando en cómo es una semana normal, no en el peor día ni en el mejor. Si dudas entre dos respuestas, marca la que describa la situación con más frecuencia.
🔒 No te pedimos nada y no se envía nada. El resultado se calcula en tu propio móvil u ordenador. Ni nombre, ni teléfono, ni correo: no hay formulario que rellenar y ninguna de tus respuestas sale de esta página.
Es la llave de casi todo: sin grado reconocido no hay plaza pública ni concertada, ni ayuda a domicilio subvencionada, ni prestación para el cuidador. Y tarda meses. Por eso el consejo es siempre el mismo: pídela ahora, aunque no tengas decidido nada.
Mientras llega, no te quedes parado. El trámite puede tardar meses, y la situación en casa no espera. Nada impide empezar hoy con una plaza privada, con horas de ayuda a domicilio pagadas, o apuntarse ya en listas de espera. Cuando llegue la resolución, se revisa.
Da igual que sea residencia o centro de día. Lleva estas ocho preguntas apuntadas y hazlas en todos los centros que visites: lo útil no es la respuesta de uno, es poder compararlas.
Y el consejo que más vale de todos: visita tres centros, no uno, y a uno de ellos vete sin avisar un día entre semana a media mañana. Lo que se ve un martes cualquiera es lo que hay el resto del año.
En el centro de día la persona pasa el día en el centro y vuelve a dormir a su casa, de lunes a viernes. En la residencia vive en el centro, con atención las 24 horas y personal también de noche. La diferencia que más pesa a la hora de decidir son las noches: si no puede quedarse sola de noche y no hay nadie en casa, el centro de día no lo resuelve.
Para una plaza privada no hace falta. Para una plaza pública o concertada sí: sin grado reconocido no se accede. Como la valoración tarda meses, conviene pedirla en los servicios sociales del ayuntamiento en cuanto se empieza a plantear la situación, aunque todavía no se vaya a usar.
Depende del tipo de plaza y de la zona. Una plaza privada puede estar disponible en días o semanas. Una pública o concertada depende de la valoración de dependencia y de la lista de espera, y se mide en meses. Por eso el primer paso es siempre iniciar el trámite, aunque la decisión final no esté tomada.
Sí. Apuntarse en la lista de espera de varios centros no obliga a aceptar la plaza ni suele tener coste. Es lo recomendable: amplía las opciones y evita tener que decidir con prisa cuando la situación en casa se complica.